martes, 25 de agosto de 2009


LA HISTORIA DE LA COCA:
Los juegos como el trompo, el yo-yo, la coca, la bodoquera, el diábolo y las canicas, son la excusa ideal para acercarse a los estudiantes sin importar su edad o condición socio – económica.
Así lo profesa Enrique Leal, director y fundador de Recreodeportivos Ltda., una empresa que se dedica desde hace más de una década a promover el rescate de los juegos tradicionales en entornos educativos.
Leal y un grupo de expertos de varias disciplinas como psicólogos y pedagogos han desarrollado un programa para las instituciones educativas basado en el fortalecimiento de las competencias ciudadanas a través del juego.
El programa incorpora la experiencia del docente que trabaja con población infantil y juvenil y le brinda herramientas pedagógicas, lúdicas y recreativas. Durante el desarrollo del juego se crean espacios de convivencia, solución de problemas y acuerdos para el aprendizaje.
Según Leal, la propuesta busca abrir espacios de acercamiento generacional entre diferentes miembros de la comunidad estudiantil, mediante la interacción tanto al docente con el alumno como a las directivas y a la familia, y de paso, a diferentes instituciones educativas por medio de encuentros ínter-colegiados.
"Un docente que sabe manejar el trompo o el diábolo (muy de moda entre los jóvenes) está al nivel de sus alumnos porque habla su lenguaje", dice Leal. "Esto no implica que el maestro pierda autoridad, por el contrario, será más respetado porque además de ser un experto en matemáticas o en ciencias, es muy hábil con el trompo", concluye.
Los juegos están pensados para ser usados dentro y fuera del aula de clases. Así, por ejemplo, una actividad dentro del aula puede ser la de poner una lámina en la pared con las partes del cuerpo humano o el abecedario y dejar que los alumnos apunten con la bodoquera según las indicaciones del maestro.

miércoles, 12 de agosto de 2009


LA FUNDACION DE BOGOTA

Bogotá se encuentra situada en el centro geográfico del territorio nacional, a 2.600 metros (2.600 metros mas cerca de las estrellas, al decir de hoy) de altura sobre el nivel del mar, en una extensa planicie atravesada de norte a sur por el río Bogotá, que culmina su recorrido en la espectacular cascada conocida como El Salto del Tequendama. Es una ciudad moderna en la que conviven sectores y construcciones de valor histórico y patrimonial con edificaciones con la más alta tecnología .Ese encuentro entre el pasado y lo actual le otorgan una identidad particular, permitiéndole al visitante recorrer diversos momentos de su vida y de su historia.La ciudad de Bogotá, antiguamente Santafé de Bogotá se fundó el 6 de agosto de 1538 por el español Gonzalo Jiménez de Quesada. La nueva ciudad se localizó en el sitio denominado Teusaquillo, un pequeño poblado indígena situado en las estribaciones de los cerros de Monserrate y Guadalupe que hacía parte del territorio ocupado por los Muiscas, grupo indígena perteneciente a la familia lingüística Chibcha, de cuya cultura han quedado muestras de orfebrería, textiles y cerámica.

Señalóse el día de la Transfiguracion del Señor (6 de agosto 1538) para la celebracion de aquel acto solemne y piadoso, y la vispera de este día montando a caballo el general don Gonzalo Jimenez de Quesada, con la espada desenvainada, paseó el lugar en señal de posesion, que tomó en nombre del Emperador Carlos V, dando a la nueva ciudad el nombre de SANTA FE DE BOGOTA, y a todo el país descubierto lo llamó NUEVO REINO DE GRANADA. Al otro día presidiendo el general y los dos sacerdotes la ereccion, se plantó la CRUZ y celebró la misa el padre fray Domingo de Las Casas, después del evangelio hizo una plática dando gracias al Señor por el feliz éxito que habían tenido los trabajos de los conquistadores enarbolando en el centro del Nuevo Reino el estandarte de la Cruz, después de tantos trabajos.







martes, 11 de agosto de 2009


LA BATALLA DE BOYACA


La Batalla de Boyacá fue la batalla decisiva que garantizaría el éxito de la Campaña Libertadora de Nueva Granada y una de las batallas más importantes de la guerra de independencia de América del Sur.
La "Batalla de Boyacá" fue la culminación de 77 días de la campaña iniciada por Simón Bolívar para liberar el Virreinato de Nueva Granada. Tras el aplazamiento de la guerra en Venezuela por la época de lluvias Bolívar salio de Angostura, entonces capital de la Republica de Venezuela, hacia los llanos de Apure y después a los de Casanare sumando a sus dos divisiones la del general Santander y después invadio el territorio de la antigua provincia de Tunja. Barreiro tras ser vencido en Pantano de Vargas intentaba llegar a Bogotá y unir fuerzas con el virrey Juan de Sámano por la vía de Boyacá.
La Batalla tuvo lugar el sábado 7 de agosto de 1819. A las diez de la mañana Bolívar dio la orden de impedir el paso de los realistas por el puente del río Teatinos, sitio de encuentro del camino de Samacá (utilizado por los realistas) y el camino real. A las dos de la tarde los republicanos, liderados por el capitán Diego Ibarra, descienden y sorprenden a la vanguardia realista. En tanto el general Santander se enfrentaba con sus tropas a la retaguardia realista. Bien pronto se unió el grueso de las tropas realistas de Barreiro para enfrentarse a la retaguardia del general José Antonio Anzoátegui.
Hacia las tres de la tarde los combates entre las dos fuerzas militares estaban en todo su apogeo, pero los realistas tenían la desventaja de estar divididos en dos frentes. El coronel Juan José Rondón hizo un fuerte contraataque con los lanceros llaneros y consiguió que los realistas retrocedieran en desorden. Mientras, la tropa del Casanare al mando de José María Ruiz pudo ubicarse a las espaldas de la vanguardia realista, el general Santander lanzó sobre el puente a los batallones Cazadores y Primeros de Línea al mando de los coroneles Joaquín París Ricaurte y Antonio Obando. A estas alturas la batalla estaba completamente a favor de los independentistas y, aunque Barreiro trató de recuperarse, no le quedó otro camino que rendirse, dando por terminado el histórico momento a las 4 de la tarde.
La mala suerte de Barreiro en tierras americanas quedó sellada esa misma noche cuando un muchacho de tan sólo 12 años, Pedro Pascasio Martínez, lo hizo prisionero después de negarse a ser sobornado. El muchacho fue promovido por Simón Bolívar al cargo de teniente.